Te conocí un día de enero con la luna en mi nariz, y como ví que eras sincero en tus ojos me perdí; qué torpe distracción, que dulce sensación. Y ahora que andamos por el mundo como Eneas y Benitin, yo te encontré varios rasguños que te hicieron por ahí; pero mi loco amor es tu mejor doctor. Voy a curarte el alma en duelo, voy a dejarte como nuevo y todo va a pasar pronto verás el sol brillar; tú más que nadie merecer ser feliz.
Ya vas a ver como van sanando poco a poco tus heridas, ya vas a ver como va y a la misma vida a decantar la sal que sobra del mar.
Y aunque hayas sido un extranjero hasta en tu propio país, si yo te digo ¿qué dices tu? tu aún dices ¿que decís? y lloras de emoción oyendo un bandoneón. Y aunque parezcas despistado con ese caminar pausado conozco la razón que hace doler tu corazón por eso quise hacerte esta canción.
Ya vas a ver como van sanando poco a poco tus heridas, ya vas a ver como va y a la misma vida a decantar la sal que sobra del mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario